Todo lo que deberías saber sobre los anuncios en ChatGPT

ChatGPT Ads ya funciona en 16 mercados de América Latina. Guía para marcas y agencias: formatos, compra, presupuesto mínimo, segmentación, medición y privacidad.

El 21 de octubre de 2026, OpenAI habilitó ChatGPT Ads en 26 países más, y 14 de ellos están en América Latina: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay. Con México y Brasil, que tienen anuncios desde agosto, la región suma 16 mercados. En total, la publicidad en ChatGPT ya está disponible en 89 países.

La lectura fácil es que llegó un nuevo Google Ads y hay que salir a comprar palabras clave. El dato más útil va en otra dirección: en ChatGPT no se compran palabras clave con concordancia exacta ni se compra la respuesta. Se compra un lugar debajo de la respuesta, asignado según el contexto de la conversación. Google está probando lo mismo desde el otro lado: anuncios dentro de AI Mode, su buscador con IA.

¿ChatGPT Ads marca el fin del AI SEO/GEO/AEO/como quieras nombrarlo? No, diríamos que es al revés. El anuncio siempre va a aparece debajo de una respuesta que podría estar recomendando a tu competidor. Si la marca no está en lo que ChatGPT dice, pagar por estar abajo es pagar para quedar en segundo lugar en tu propia conversación.

TL;DR

  • Los anuncios se muestran solo a usuarios adultos de los planes Free y Go. Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu siguen sin publicidad.
  • Las empresas de los 16 mercados latinoamericanos ya pueden comprar por autoservicio en Ads Manager, la plataforma de OpenAI para crear y gestionar campañas.
  • Se paga por impresiones (CPM), por clic (CPC) o con optimización hacia conversiones, pero por ahora no por conversión.
  • El presupuesto diario mínimo es de US$25 por campaña, o su equivalente en las monedas que OpenAI lista.
  • Fuera de Estados Unidos, salud y servicios financieros en general no pueden anunciar, y servicios legales por ahora no. Los anunciantes no reciben las conversaciones de los usuarios.

Qué se anunció y dónde

OpenAI empezó a mostrar anuncios en Estados Unidos en febrero de 2026. En mayo anunció que ampliaría la prueba a Reino Unido, México, Brasil, Japón y Corea del Sur, y en agosto los activó. México y Brasil fueron los primeros mercados en español y portugués. Después vinieron Europa, el Sudeste Asiático y Taiwán, y ahora el resto de América Latina, junto con mercados como Nigeria, Sudáfrica, Serbia, Ucrania, Camboya, Bangladés y Pakistán.

La empresa dice que más de 100.000 anunciantes publicaron campañas desde el lanzamiento. Es un número acumulado. AdExchanger recogió un reporte de The Information, basado en datos de New Street Research, según el cual a principios de octubre había unos 60.000 anunciantes activos. La diferencia sugiere que muchos probaron y no siguieron.

El despliegue en los nuevos mercados es gradual. Según el comunicado regional, arranca con un volumen limitado de anuncios que va a crecer con el tiempo. En la práctica, las primeras semanas van a tener poco inventario.

Quién ve los anuncios y quién no

Según el centro de ayuda para anunciantes, los anuncios aparecen solo en los planes Free y Go. No se muestran en Plus, Pro ni en ningún plan Business, ni a cuentas identificadas como de menores de 18 años. Para eso OpenAI usa la edad declarada en la cuenta y, donde está disponible, un sistema que estima la edad. Los usuarios sin sesión iniciada también pueden ver anuncios, limitados a contenido apto para todo público.

Esto define la audiencia. Las personas que más usan ChatGPT para trabajar suelen pagar un plan, y ahí no hay anuncios. Para una marca B2B que quiere llegar a gerentes con cuentas corporativas, el inventario es más chico de lo que sugiere el número de usuarios semanales, que OpenAI calcula en más de 1.200 millones.

Cómo se ve un anuncio

Vía OpenAI

El formato estándar aparece debajo de la respuesta de ChatGPT e incluye el nombre del anunciante, su logo, un título, un texto, una imagen y la página de destino. También hay campañas basadas en catálogos de productos, pensadas para comercio electrónico.

El formato cambia rápido. AdExchanger describe que los anuncios pasaron de una caja sombreada con la etiqueta «patrocinado» bien visible a un diseño sin recuadro, con la etiqueta a un costado. En octubre OpenAI presentó un formato con imágenes más grandes para quienes usan ChatGPT para generar imágenes, que se prueba primero en Estados Unidos.

Cómo decide ChatGPT qué anuncio mostrar

No hay compra por palabra clave con concordancia exacta. El sistema elige según el contexto de la conversación actual, el contenido del anuncio y de la página de destino, y unas «pistas de contexto» que el anunciante carga a nivel de grupo de anuncios. Según OpenAI, esas pistas pueden describir conversaciones, temas o palabras clave donde el producto sería relevante, pero guían la asignación sin funcionar como coincidencia exacta ni garantizar que el anuncio aparezca en una conversación determinada.

Si el usuario tiene activada la personalización, el sistema también puede usar señales de chats anteriores, la memoria de ChatGPT y la forma en que esa persona interactuó con otros anuncios.

La selección se hace con una subasta de segundo precio ponderada por relevancia. Un anuncio más relevante puede ganarle a una oferta más alta.

Cómo comprar anuncios en ChatGPT: acceso, objetivos y presupuesto

Hay dos caminos. El primero es Ads Manager, la plataforma de autoservicio en ads.openai.com. El segundo es pasar por el equipo comercial de OpenAI, agencias asociadas o socios tecnológicos, pensado para anunciantes grandes.

Para usar el autoservicio, la empresa que anuncia y paga tiene que estar radicada en un país habilitado. La lista de disponibilidad, actualizada el mismo día del anuncio, ya incluye los 16 mercados latinoamericanos.

Hay una restricción que importa en la región: algunas cuentas nuevas solo pueden anunciar al principio en su país de origen. Según el centro de ayuda, la cuenta se habilita para otros países cuando aprueban la verificación de identidad y alcanza un nivel de gasto requerido en campañas locales. OpenAI no publica ese monto. Una agencia de Buenos Aires que quiera lanzar una campaña regional para un cliente puede encontrarse limitada a Argentina al principio.

Cada campaña elige uno de tres objetivos:

  • Vistas (CPM). Pagás por cada mil impresiones.
  • Clics (CPC). Pagás por clic válido. OpenAI recomienda empezar con una oferta máxima de US$3 a US$5 por clic.
  • Conversiones. El sistema optimiza hacia un evento de conversión, pero se factura por clic (oCPC) o por mil impresiones (oCPM). Por ahora no se paga por conversión, aunque Digiday informó que OpenAI desarrolla la puja por costo por acción.

OpenAI no publica precios de referencia por mercado. Lo que hay son datos de agencias y practicantes, que conviene leer como estimaciones:

  • Brasil. La agencia Marktech reportó datos agregados de sus campañas entre el 13 de agosto y el 22 de septiembre: R$2,40 por clic, R$32,05 cada mil impresiones y una tasa de clics de 1,33 %. El CPC pasó de R$1,03 a R$4,09 y bajó a R$2,49 en la sexta semana.
  • México. Un practicante publicó los resultados de una campaña chica con un costo de MXN 14,83 por clic. Es un solo caso.
  • Estados Unidos. Según Digiday, el CPM arrancó cerca de US$60 y en abril rondaba US$45 o menos.

Todavía no hay datos de los 14 mercados que abrieron hoy. La curva brasileña muestra que el precio de las primeras semanas no es el precio estable.

El presupuesto diario mínimo es de US$25 por campaña, MXN 150 en México y BRL 40 en Brasil. La tabla de OpenAI no incluye todavía monedas como el peso argentino, el chileno o el colombiano, y OpenAI no aclara en qué moneda factura a las cuentas de esos países.

El presupuesto diario es un promedio semanal. En un día la campaña puede gastar hasta el doble de lo fijado, pero en siete días no supera siete veces el monto diario.

Segmentación y medición

Podés segmentar por país y, donde está disponible, por región, ciudad o código postal. También por plataforma: app de Android, web en Android, web de escritorio, app de iOS y web en iOS. Las campañas de catálogo solo admiten segmentación por país.

Las audiencias propias funcionan con un mínimo de 25.000 usuarios coincidentes para incluir. Para excluir se pueden usar listas más chicas. En mercados medianos de la región, llegar a 25.000 coincidencias puede ser un problema.

Los reportes muestran impresiones, clics, gasto, tasa de clics (CTR), CPC y CPM promedio, y conversiones si configurás la medición en Ads Manager. También podés agregar parámetros UTM a las URL para seguir el tráfico en tu herramienta de analítica. El gasto puede aparecer con un retraso de siete a ocho horas.

La medición es el punto débil, aunque se está moviendo. El 5 de octubre, OpenAI sumó integraciones con socios de atribución como AppsFlyer, Adjust, Branch y Northbeam, pruebas de incrementalidad geográficas con Haus, Measured y WorkMagic, y pilotos de evaluación de seguridad de marca con DoubleVerify e Integral Ad Science. AdExchanger reporta que muchos anunciantes esperan herramientas más sólidas antes de subir presupuesto.

Qué no se puede anunciar y dónde no aparecen los anuncios

Según el centro de ayuda para usuarios, los anuncios no aparecen cerca de temas sensibles, como salud personal, salud mental o política. Las políticas de anuncios prohíben por ahora la publicidad política, que incluye candidatos, partidos, elecciones, temas de política pública y temas sociales presentados como debate.

Para América Latina, la regla que más pesa está en las mismas políticas: fuera de Estados Unidos, los anuncios de servicios de salud y de servicios financieros están en general prohibidos, y los de servicios legales, prohibidos. Las aprobaciones caso por caso para esas categorías rigen solo en Estados Unidos. Un banco, una fintech o una prepaga de la región en general no pueden anunciar, y un estudio de abogados por ahora no. Las herramientas financieras que no promueven productos financieros, como una app de presupuesto, en general sí.

Las políticas dicen que en esta etapa los anuncios se concentran en un grupo limitado de categorías de consumo: bienes para el hogar, servicios locales, viajes y entretenimiento, productos digitales y educación. También están prohibidos, entre otros, alcohol, tabaco, apuestas, contenido para adultos y avisos de empleos o propiedades individuales. Algunos anunciantes calificados pueden cargar frases negativas para evitar contextos que no quieren.

Privacidad y controles para usuarios

OpenAI dice que los anunciantes nunca reciben los chats, el historial, las memorias, el nombre, el correo, la ubicación precisa, la dirección IP ni información sensible del usuario. El sistema sí puede usar la ubicación general y el idioma para decidir qué anuncio mostrar.

Los usuarios de Free y Go tienen una sección de controles de anuncios en la configuración, donde pueden:

  • Desactivar la personalización. Siguen viendo anuncios basados en la conversación actual, pero no en chats anteriores ni en la memoria.
  • Ocultar o reportar un anuncio.
  • Ver por qué les mostraron un anuncio.
  • Borrar los datos usados para elegir anuncios.

Los datos de anuncios que se borran se eliminan de los servidores en hasta 30 días. Las interacciones con anuncios no se guardan en la memoria de ChatGPT, y los chats temporales no muestran anuncios.

La personalización puede venir activada. Folha de S.Paulo informó que en Brasil estaba encendida por defecto al lanzamiento. Quien no quiera ver anuncios sin pagar tiene una opción Free sin publicidad, a cambio de menos mensajes por día y sin herramientas como la generación de imágenes o deep research.

Qué cambia para una marca en América Latina

Tres cosas:

El SEO sigue siendo esencial

Lo que ChatGPT recomienda en su respuesta no se compra, y el anuncio aparece debajo. Escribimos sobre cómo los asistentes eligen qué marcas mencionar en nuestro análisis de búsqueda agéntica.

El anuncio debe ser una continuación de la conversación, no una pausa

El anuncio tiene que funcionar como continuación de la conversación, no como interrupción. Si alguien está comparando opciones, un mensaje genérico de marca compite mal contra una respuesta que ya le resolvió la duda. Las pistas de contexto y la página de destino pesan en la selección, así que hay que escribirlas para la situación concreta del usuario.

Empezá en pequeño

La primera prueba tiene que ser chica y medible. Con inventario limitado, medición incompleta y cuentas que arrancan restringidas a su país, lo razonable es una campaña por mercado, con UTM y un objetivo de clics, antes de mover presupuesto desde otros canales.

La explicación aburrida

ChatGPT tiene publicidad por la misma razón que la tienen el correo gratuito y los buscadores: la mayoría de los usuarios no paga y alguien tiene que cubrir el costo de atenderlos. OpenAI lo dice así: la publicidad ayuda a sostener el acceso gratuito y de bajo costo. Por eso los anuncios están en Free y Go y no en los planes pagos.

La expansión rápida tiene una lógica parecida. Un sistema de subastas necesita muchos anunciantes compitiendo para que los precios y la relevancia funcionen. Abrir 26 países de una vez, con autoservicio y presupuestos mínimos bajos, es la forma más directa de sumar oferta. AdExchanger señala que Brasil ya tiene la tercera mayor porción de visitantes de ChatGPT, detrás de Estados Unidos e India.

Qué mirar

  • Monedas y categorías. Si OpenAI agrega pesos argentinos, chilenos o colombianos a la tabla de presupuestos, y si habilita fuera de Estados Unidos a bancos y fintechs, dos de los anunciantes más grandes de la región.
  • Medición. OpenAI anticipó nuevos formatos, objetivos y opciones de compra. Las pruebas de incrementalidad están en etapa inicial, y sin atribución confiable los presupuestos grandes no van a llegar.
  • La etiqueta. El formato ya perdió el recuadro. Si la separación entre respuesta y anuncio se sigue achicando, la promesa de que los anuncios no influyen en las respuestas va a importar menos que lo que el usuario efectivamente percibe.
  • Compras dentro del chat. OpenAI dice que explora formas más nativas de que las empresas interactúen con los usuarios, y el testimonio de L’Oréal en el anuncio menciona el «comercio agéntico». Si la compra pasa a ocurrir dentro de la conversación, el anuncio deja de llevar tráfico a tu sitio y empieza a competir por la venta en sí.

Para una marca latinoamericana, la consecuencia más concreta llega antes que todo eso: desde hoy, un competidor puede pagar para aparecer justo debajo de la respuesta que te recomienda a vos.