En las últimas décadas, internet se ha concentrado en unas pocas plataformas en las que tanto marcas como personas se ven obligadas a tener presencia, ya sea por motivos comerciales o sociales. Los canales de comunicación y las redes sociales funcionan mejor cuando cuentan con una adopción generalizada. Esta adopción masiva se ve impulsada por tácticas de crecimiento basadas en la lógica de que «el ganador se lo lleva todo» y por efectos de red que, a gran escala, resultan prohibitivamente costosos. El resultado es una web forjada por los intereses de unas pocas empresas.
La semana pasada, nos sentamos a conversar sobre esto y un poco más, con Javier Pallero, especialista en derechos digitales, Google Policy Fellow y exdirector de Políticas y Programas Internacionales en Access Now.
Algoritmos vs. Dark Forest
Aaron Marco Arias de Postdigitalist: Empecemos por el algoritmo versus el dark forest, la idea de una internet privada. ¿Qué tan probable ves que esa sea la experiencia promedio de alguien en internet dentro de unos años? Hoy el dark forest funciona porque estamos escapando de la inteligencia artificial, de los algoritmos, de los publicistas. Pero en cierto sentido es entregar el commons de internet, el espacio público compartido: me retraigo a una esfera, a una pequeña internet privada – a un server de Discord. ¿Hasta qué punto ese repliegue es relevante?
Javier Pallero: Buena pregunta; vamos por partes. Para empezar, «dark forest» es una terminología poco amigable, pero entiendo el concepto: cuando uno ve la imagen de un bosque, parece pacífica, pero por abajo hay toda una vida que pasa desapercibida. En realidad todo está lleno de vida, de movimiento (aun en la oscuridad) y no nos estamos dando cuenta.
Postdigitalist: Es una mejora en términos de PR, porque antes a esto se lo llamaba deep web.
Javier Pallero: Sí, pero también te plantea una especie de falsa dicotomía: que está el espacio privado y está el espacio público. Como bien dijiste, en la internet de hoy lo privado y lo público están hiperinterrelacionados. Los espacios privados en los que estamos pensando también son propiedad de corporaciones muy grandes, casi siempre concentradas, que encuentran la forma de minar metadatos y capturar comunicaciones en espacios cifrados. En la campaña de Lula [para la reelección a la presidencia de Brasil en 2026], por ejemplo, se usó WhatsApp, una plataforma de Meta. ¿Qué otras opciones tenés? ¿Signal? No sé si sirve para semejante movilización de millones de personas en subcanales; puede que sirva, pero no tiene una gran tasa de adopción. En Telegram tenés el problema de que el cifrado no es confiable.
Se ve que hay un deseo de moverse hacia espacios menos mediados por algoritmos, con la esperanza de estar menos vigilados. El tema es que las herramientas que hay, o la forma en que lo estamos haciendo, no alcanzan. Es como decir que estamos todos en el panóptico y nos juntamos a conversar en una esquinita, donde pareciera que no nos ven conversar aunque no se escuche lo que decimos.
Interoperabilidad obligatoria
Postdigitalist: Me parece interesante lo que decís sobre la adopción, porque la veo como una gran barrera para cambiar el status quo de la experiencia en internet de la persona promedio. Están apareciendo pequeñas plataformas sociales alternativas. Yo soy un gran fan de Are.na, como bien sabrás. Pero más allá de Are.na, todo está muy en los márgenes, porque al final del día termina siendo un oligopolio.
Javier Pallero: Sí. Además, por la propia arquitectura de este tipo de tecnologías, suelen ser economías de escala. Para ser sostenibles, a veces requieren de un escenario con pocos jugadores. Pasaba lo mismo con la telefonía móvil: por eso hay como máximo cuatro proveedores y no doce, salvo los operadores virtuales que se montan sobre la infraestructura de otro.
Ahí aparecen algunas ideas políticas interesantes, como la infraestructura compartida obligatoriamente. Pasa con la telefonía móvil: podés ser un operador virtual, como era Tuenti [una marca de telefonía móvil de Telefónica] antes, y das servicio montado sobre la infraestructura que el otro está obligado a compartir. Lo mismo cuando se comparte la fibra, los cables o los sitios para poner una antena de celular. En ese sentido, hay una forma de regular la tecnología que vuelve obligatorias la interoperabilidad y la compartición de cierta infraestructura. Eso te da una pauta.
Imaginate si hubiera una ley que dijera que todas las plataformas de mensajería tienen que usar el mismo protocolo de cifrado fuerte, tipo el protocolo Axolotl de Signal, que es el estándar de oro, y que todas tienen que tener una implementación que permita que todos los usuarios puedan interactuar con todos los usuarios. No importaría si usás Signal, WhatsApp, Telegram o Mensajero Pepito: todos podrían hablar entre sí de manera segura e interoperable. Por supuesto, esto tiene otros requisitos técnicos, y estamos hablando en sueños, porque políticamente no va a pasar. Pero hagamos el ejercicio imaginativo. Sería lo ideal, porque tendrías la oportunidad de elegir aplicaciones que te sirvan en cuanto a usabilidad, moderación de contenidos, estética o el criterio que quieras, y a la vez podrías hablar con todos los demás. Eso te permitirá acciones coordinadas más sencillas, como la acción política.
Lo otro son nichos de nichos, que no está mal. Lo lindo es que se ve ese deseo, pero está complicado. ¿Vos cómo lo ves? ¿Y quién se beneficia de empujar a la gente hacia los nichos? Como bien dijiste, se está perdiendo la idea del commons. ¿A quién le benefició eso? Porque también se dice mucho que el commons nunca fue un commons y que era una operación de inteligencia armada para dominar el mundo libre.
Accesibilidad y masividad
Postdigitalist: Hay muchas puntas interesantes. Mientras te escuchaba hablar de la telefonía y de un protocolo común, pensaba que eso se está intentando hacer también en la distribución de contenido en plataformas sociales, con el fediverse [la red de servicios sociales descentralizados que se comunican entre sí con un protocolo abierto]. Lo que tiene el fediverse, como Mastodon, es que es tecnología activista. La gente que la adopta piensa: «Tengo una visión de internet que quiero avanzar usando esto, y lo voy a usar a pesar de la fricción, porque me motiva una visión ideológica». E ideología no es mala palabra.
En cambio, la consumer tech que más permea, WhatsApp o Mercado Pago, termina convirtiéndose en verbo, en el equivalente de las acciones que habilita. Ya no es «creo en esto, voy a adoptar este software porque creo que este mundo es deseable», WhatsApp o Mercado Pago me son dados como la tecnología a usar. Después pasa algo parecido en el software B2B: si en lugar de Notion usás su equivalente self-hosted, sos medio raro. «¿Qué pasa, no podés pagar Notion?». El software termina operando como una marca consumer normal: pienso en una afeitadora y pienso en Gillette. ¿Por qué compraría otra marca? Con el software pasa lo mismo.
Javier Pallero: Y a eso sumale disponibilidad, y sobre todo la experiencia de usuario, la UX/UI, que cada vez es más fácil y más conveniente. Todo el mundo lo usa, tenés adopción, y eso te cimenta la dominancia. Mientras, la opción activista, como decís, le exige al usuario el esfuerzo de elegir el servidor, setearlo, ver qué aplicación bajarse. Lo otro pasa casi solo.
Con la IA me parece que va a pasar algo parecido. Self-hostear modelos de IA, adaptarlos a tus usos, darles instrucciones específicas, programar un agente que trabaje con MCPs: todo eso hoy requiere una curva de aprendizaje considerable. Aunque está cada vez más fácil, y la propia IA te ayuda a hacerlo, es mucho más fácil pagar y bajarte la aplicación que habla con todo y hace todo.
Postdigitalist: ChatGPT. Creo que OpenAI va a tener un problema: la enorme mayoría de la gente que lo usa en el planeta, lo usa gratis. El tipo que tiene una rotisería acá a la vuelta y usa ChatGPT para crear esos flyers espantosos, está usando la versión gratuita. Ahí también está la apuesta de integrar ads en la plataforma.
Javier Pallero: Sí, y la apuesta es convertirlo casi en un verbo, como hoy decimos “googlear”. Hay gente que ya no le dice «la IA», le dice «el chat», por ChatGPT: «Hoy hablé con el chat», «Le pregunté al chat». Estamos en ese punto.
El compliance como ventaja y la amenaza sobre la IA abierta
Javier Pallero: Igual creo que toda la movida china, que es claramente geopolítica, de hacer ingeniería inversa y a la vez innovar en sus propios modelos con sus propias arquitecturas, como hicieron en su momento con DeepSeek , es una forma de stick it to the man. Como diciendo: «Tomá, mirá lo que hago con el jardín vallado que querés implementar, como hiciste con Google. Te lo rompo, te lo abro y lo libero al mundo de la mejor manera que pueda para cortar con esa ventaja».
Por eso creo que los actores de las grandes plataformas, en este caso de IA pero también de redes sociales, siempre apuntan a que el gobierno regule de una manera que los ponga como la única opción viable: porque son los únicos capaces de controlar el contenido, porque son los únicos que cumplen con la ley, porque te ponen una oficina en cada país o por lo que quieras. El compliance se va a volver una ventaja estratégica que van a querer utilizar e imponer legislativamente, al punto de que creo que en cualquier momento se viene la prohibición de las IA de código abierto.
Postdigitalist: Doscientos por ciento. Es la captura regulatoria, y por eso Anthropic y OpenAI están tan insistentes con el «por favor, regúlennos». Quiero tu opinión, pero mi lectura es que manufacturan estos escándalos: «La rogue AI hackeó tal sistema, esto es muy peligroso, nos va a matar a todos, por favor, regúlennos», en términos que solo dos compañías en el planeta, o cinco, puedan cumplir.
Javier Pallero: Eso marca la diferencia con lo que decíamos antes sobre las empresas de telefonía. En su caso, la interrelación con el Estado tiene que ver con la economía de escala, pero también con una cierta idea de escasez: se montan sobre el espectro radioeléctrico, que es un bien del Estado escaso, o que al menos en teoría lo era por la manera en que se lo explotaba. Hay cierta cantidad de frecuencias y no las puede explotar todo el mundo libremente, así que lo regula el Estado, que te da una licencia para usarlas, igual que a las radios: tal empresa va a tener tales canales, tal otra va a tener otros. La propia naturaleza de la cosa y la forma en que se viene regulando hacen que la captura regulatoria sea un poco más fácil. Está esa tensión de que solo unas pocas pueden desplegar el servicio.
En el caso de la IA y de las plataformas eso todavía no existe, aunque se habla de la atención como bien escaso y del capital cognitivo de un país como asset estratégico para justamente volverlos escasos y ponerlos en manos del “interés soberano”. Que, como sabemos, tiene aspectos valiosos y legítimos y muchos otros de control estatal y político..
¿Por qué pagamos cuando pagamos por software?
Postdigitalist: Tengo acá en mis notas algo que rozamos hace un rato y en lo que me interesa hacer doble clic: la privacidad y la venta de audiencias, de usuarios gratuitos de una plataforma, con la plataforma como front para capturar y vender data. Ayer leía a una VC de Silicon Valley que decía que construir software ahora es caridad, que nadie va a pagar por features y que, en todo caso, hay que experimentar con modelos de negocio. Compartía una lista de potenciales ideas de negocio, y todos los items eran distintas formas de decir «capturar usuarios gratuitos y vender la data a brokers o anunciantes». En una internet así, que en parte ya existe (estamos haciendo futurología sobre el presente), creo que la idea de pagar por privacidad va a ser mucho más fuerte. ¿Vos cómo lo ves?
Javier Pallero: Me parece muy interesante conversarlo con vos, porque vos lo ves desde el lado de la comunicación y del negocio, y yo, desde la incidencia política.
Postdigitalist: ¿Cómo protegemos a esta pobre gente de mí?
Javier Pallero: Claro, pero está bueno. Pensemos en el costo de los bienes, más ahora con el vibe coding y la ingeniería inversa: hoy medio que es una pelotudez, pero va a ser un problema después. Esas empresas que salen y te dicen: «Mirá, clonamos toda la suite de Adobe en esta plataforma de código abierto con IA».
Postdigitalist: La verdad, ojalá. Después estás corriendo una versión desactualizada de Premiere y te querés matar. Es software muy complejo. Ojalá algún día lo puedan hacer.
Javier Pallero: Mirá qué interesante, ahora cambiamos de roles, porque te voy a decir algo a favor de las empresas tipo Adobe: la complejidad de ese software requiere además mantenimiento, buscarle bugs. No es solo «mirá, hice el clon de esto» y queda en el aire. Tenés que laburar como un enfermo para mantenerlo; es casi como hacerlo de nuevo todo el tiempo.
Postdigitalist: Lo charlaba el otro día, y va en línea con la captura regulatoria, con esas ventajas competitivas y esa escasez. Me convertí en el punto de consulta de mucha gente que me preguntaba: «Che, ¿qué onda que están vibecodeando Adobe?». Y yo les decía que, aunque la suite quedara perfecta, igual a la de Adobe, yo seguiría pagando Creative Cloud, porque con Creative Cloud tengo Adobe Fonts, y con Adobe Fonts puedo usar fuentes de Linotype y de grandes foundries que me cobrarían veinte lucas verdes por una licencia para un cliente. Gracias a Creative Cloud puedo usarlas en proyectos sin sumarlas como un gran costo. Si los chicos que están vibecodeando la suite de Adobe pueden conseguirme un deal maravilloso con todos esos foundries y darme acceso a esas fuentes carísimas por menos de 100 mil pesos por mes, dale.
Javier Pallero: Ahí tenés otra ventaja, más que de captura regulatoria, de posición dominante de mercado. Pocas empresas van a tener la espalda, el prestigio y la guita para hacer acuerdos de ese tipo, que vuelven imposible o muy difícil competir. ¿Quién te ofrece todo esto por menos de 100 mil pesos?
Creo que con la IA está pasando eso: lo que cobran las empresas de IA por los chats y por todas las herramientas es muy barato porque lo están subsidiando para lograr justamente esa captura de usuarios. Una vez que estás adentro, te empiezan a subir el precio y no tenés mucho que hacer. Es lo que el escritor y activista Cory Doctorow llama enshittification. Una de sus etapas es seducirte con un producto bueno, después traicionarte a vos, después traicionar a tus anunciantes y hacer que el producto termine siendo una verdadera basura.
IA apocalíptica
Javier Pallero: Una cosa que me intriga últimamente es la narrativa del fin del mundo de la IA. ¿Cómo puede ser que la estén usando para asegurarse los beneficios? ¿En qué otras áreas de la tecnología ves narrativas así, medio manipuladoras, sobre los peligros o sobre las bondades? Muchas veces te dicen «esto es la solución»; en una época fue “una computadora por niño”. ¿Ves alguna otra tendencia así? ¿Qué narrativas te huelen raro?
Postdigitalist: Ahora no está tan en boga, porque fue algo de los últimos días de cripto, y hoy todo está concentrado en la IA, pero pienso en la narrativa de colonizar Marte y salir del planeta Tierra. Siempre fue algo de la cima del ecosistema; no hubo derrame porque los costos de entrada eran altísimos. No podíamos ponernos a vibecodear cohetes en un cowork de Palermo. Pero esa narrativa necesitaba un apocalipsis para tener sentido. Yo decía: «No me gusta, pero bueno, delirios de ricos». El tufillo de fondo era: vamos a detonar el planeta hasta convertirlo en una especie de gran mina de recursos y vamos a irnos a vivir a un barrio privado en Marte.
Javier Pallero: ¿Y qué pensás que se quiere lograr con la narrativa del apocalipsis? Porque esa es una forma del apocalipsis: «Tenemos que irnos del planeta porque no tiene remedio». Después hay otros que te dicen esto mismo que estamos conversando: «Internet ya no es el commons, es todo una mierda, váyanse a espacios privados». Y al mismo tiempo te van prohibiendo el cifrado para que no tengas realmente privacidad. Y ahora lo de la IA, tipo Skynet. Siempre hay una narrativa apocalíptica. ¿Cómo pensás que funciona eso a la hora de los incentivos y de la manipulación?
Postdigitalist: Creo que la IA es el perfeccionamiento de un montón de vicios narrativos que no son nuevos: fueron iterando, iterando, iterando, y llegaron a lo que espero que sea su forma final, porque asumo que no se puede degenerar más que esto. Con la narrativa del apocalipsis de la IA viene la de The Permanent Underclass: tenés seis meses para salvarte económicamente antes de que todo se vaya al garete. Esa narrativa sirve para desplumar a la gente, para venderle cualquier cosa, para tener a los privilegiados de esta ola laburando sin descanso o vibecodeando software.
Es terrible, porque además coincide con una recesión. Al mismo tiempo, un montón de compañías de software están echando gente, compañías que nunca habían despedido a esta escala. HubSpot, la empresa de software de marketing y ventas, echó a seiscientas personas el otro día. Tenés un montón de gente desempleada después de mucho tiempo en tech, que piensa: «Bueno, voy a salir de The Permanent Underclass vibecodeando». Eso genera un clima de desesperación y confusión que está buenísimo para quienes venden tokens.
Javier Pallero: Y a la vez, como empresa, te permite explotar más a tus propios trabajadores: «Mirá que en cualquier momento te reemplazo con una IA, laburá el doble». Vos capaz sabés más desde el punto de vista de programación o diseño, pero escuché que a gente que zafó de los despidos la pusieron a trabajar con IA y termina trabajando el doble, porque tiene que revisar todo lo que hace el bicho ese.
Postdigitalist: Es el famoso workslop [el trabajo de baja calidad hecho con IA que otra persona tiene que revisar y corregir].
Javier Pallero: Workslop, sí. Es más inseguridad para todos. Y encima, no sé si es cierto, escuché un par de reportes de que en algunos lugares se está volviendo a contratar, porque ven que esto tiene un límite y no va a poder reemplazar todo.
Postdigitalist: Se está volviendo a contratar, sí. Y vi muchísimos layoffs masivos en los que quedan dos o tres personas en un equipo y el upper management les dice: «Ahora, con la IA, podés laburar como todo el equipo que despedimos». A un diseñador le piden que haga desarrollo backend. «Che, pero no sabe». En todo caso, la IA podría servirle, agarrándola con pinzas, para maximizar el output de su área de expertise. No podés darme la IA y decirme «ahora sos experto en ciberseguridad».
El triunfo del slop
Javier Pallero: ¿Y en el mundo de la comunicación cómo se está dando el workslop? ¿Realmente funciona? Está toda esta cuestión de usar IA para escribir, para la campaña de un producto, para una campaña de incidencia, de influencia, de posicionamiento de producto, de ideas o de política; de política se habla mucho. Tengo la intuición, o quiero tenerla por mi sesgo y por mi laburo, de que es más difícil reproducir una dinámica de comunicación humana que unas líneas de código. ¿Es así o no tanto? ¿Cómo pensás que se va a relacionar la IA con el mundo de la comunicación?
Postdigitalist: En cierto sentido estamos en una situación de mono con navaja. Un montón de gente que antes no tenía otra forma que contratar a una persona para hacer algo ahora se puede largar sola, y veo mucha impericia en comunicación. Además, se subieron las stakes, porque es más fácil producir cualquier basura. Alguien que hace las cosas relativamente bien puede capturar más atención que antes, porque compite con gente que decidió no competir limpiamente, a la que no le importa la calidad de lo que hace y va por volumen nomás.
Sobre el workslop: La IA es una herramienta. El problema es fingir que es más que una herramienta, que de repente podés reemplazar gente con ella, que podés agarrar un martillo y ya no necesitás un carpintero porque el martillo va a hacer el trabajo solo. Yo digo que es una calculadora y la gente se ofende, pero es una calculadora: va a darte el output más probable. La IA es una máquina de mediocridad.
Javier Pallero: Al menos eso parece. Yo escribí sobre eso, reflexionando sobre que la IA es una máquina de mediocridades que va hacia el promedio. Y a veces lo que querés es algo destacado. Creo que va a ser posible que artificialmente trate de salirse del promedio, pero eso también se va a notar muy alevosamente. Es lo que nos pasa ahora con las películas de Netflix, que dicen que están hechas con algún criterio de rendimiento, para que la gente las pueda entender sin mirarlas. Eso te lleva a una especie de ruido cognitivo que hace que el producto sea mediocre.
Postdigitalist: Es lo que iba a decir hace un momento: ya había una slopificación antes de la IA. Ya había fórmulas a seguir y estándares de calidad bajos, irrespetuosos con la audiencia. En todo caso, la IA fue un «nos sacamos las caretas», al menos en lo que nosotros siempre hicimos, que es contenido long form. Ya era slop antes.
Javier Pallero: ¿Y funciona, este nuevo tipo de slop? Porque uno dice: «Qué cagada, se nota». Pero nosotros también estamos en un nicho, vos desde tu ocupación y yo desde la mía. Nos ponemos exquisitos: en vez de la servilleta de papel en la mesa, nos ponemos la servilletita de tela en el regazo, agarramos primero los cubiertos de afuera y decimos: «Mmm, esto me parece medio slop, ¿qué es esto?, qué cagada». Pero ¿funciona igual? Porque si funciona igual, the joke’s on us.
Postdigitalist: Depende. En el 90% de los casos, el slop funciona comercialmente.
El día después del slop
Postdigitalist: Y ahí volvemos a lo que charlábamos hace un rato: la tecnología más consciente como tema de activistas y la tecnología más irrespetuosa con el usuario como consumo masivo. El problema del slop es que yo no veo a gente sentándose en un cine a ver algo hecho con IA. No lo veo sucediendo, pero también porque pienso en mi experiencia: voy al cine a ver una de A24.
Javier Pallero: Claro, pero ahora tenés una generación entera criada con estándares estéticos y narrativos cada vez más pobres. ¿Cuál va a ser la base de esa gente?
Postdigitalist: Estamos en un momento de inequidad muy fuerte, en lo económico y en el acceso a las instituciones, que además están hechas mierda. No podés tener una clase dominante en lo económico que abdica de su lugar de liderazgo cultural. Siento que ahí hay un rol de liderazgo cultural que alguien tiene que tomar. Puede que lo otro funcione comercialmente: si hacés algo llamativo, sensacionalista, saturado de color, la gente te va a dar sus diez o treinta segundos de atención y capaz un like en TikTok, los números cierran y quizás conviertas. Pero tiene que haber algo más, porque si nos dejamos llevar solo por el mercado y por el algoritmo, vamos a terminar mal culturalmente.
Javier Pallero: También está el fenómeno de la habituación (o neuroadaptación), que está probado en las ciencias del comportamiento.Si usás un estímulo excesivo durante cierto tiempo y de cierta manera, se convierte en el nuevo baseline y necesitás un estímulo todavía más excesivo que el primero. Se vuelve una carrera hacia el fondo de la olla, hasta que llega un punto en que es insoportable. Es lo que pasaba antes con los banners en las páginas, ¿te acordás? Siempre había un banner más grande, más ruidoso, más estridente. Pero aprendíamos a ignorarlos a la fuerza. Y luego a bloquearlos técnicamente.
Postdigitalist: Las toolbars. ¿Te acordás de las toolbars?
Javier Pallero: Claro. Llega un punto en que se vuelve inusable, imposible de gestionar, y creo, quiero creer, que va a volver a haber valor en una especie de alivio de eso. Me parece que hasta con la política va a pasar en algún momento: el nivel de conflictividad, de estimulación y de excitación de nuestros instintos más básicos tiene que llegar a un punto de quiebre. Ese punto de quiebre puede llegar inclusive hasta la violencia física, casi matarse con el vecino, pero el punto de quiebre existe y encontrarlo es inevitable.
Postdigitalist: Me gusta tu lectura, porque además no es escatológica: va en contra de la visión apocalíptica. No es el fin del mundo; el mundo es un péndulo.
Javier Pallero: Exacto. Y vamos a llegar a escenarios cercanos a lo que parecería un fin del mundo, porque, como te digo, puede haber violencia. Creo que las revueltas violentas que estamos viendo en Europa, lo que pasa ahora en Francia, no son casuales. El hartazgo social se traduce en algo concreto y tiende a equilibrarse. Y aunque pase lo que pasó en la Revolución Francesa y rueden cabezas, es el péndulo funcionando. Llega un punto en que puede ser hasta horrible, pero se corrige, porque si no, directamente no se puede vivir en sociedad. Lo estoy llevando a un extremo de la política, pero con la comunicación y con la atención creo firmemente que pasa lo mismo.

Por Aaron Marco Arias
Preguntas frecuentes
¿Quién es Javier Pallero?
Javier Pallero es un activista por los derechos digitales y comunicador argentino que trabaja en la intersección entre tecnología, derechos humanos e interés público. Asesora a organizaciones sociales, investigadores y equipos tecnológicos, conduce el podcast Futuros en 7 minutos y escribe sobre IA y vigilancia. Antes pasó más de ocho años en Access Now, una organización internacional de derechos digitales, donde llegó a director de Políticas.
¿Por qué Javier Pallero cree que se van a prohibir las IA de código abierto?
Javier Pallero sostiene que las grandes empresas de IA buscan que los gobiernos regulen de manera que solo ellas puedan cumplir las reglas, porque son las únicas capaces de controlar el contenido o de abrir una oficina en cada país. Según dijo en esta entrevista con Postdigitalist, el compliance se va a volver una ventaja estratégica y eso puede llevar a prohibir los modelos de código abierto.
¿Qué propone Javier Pallero para escapar del oligopolio de la mensajería?
Javier Pallero imagina una ley que obligue a todas las plataformas de mensajería a usar el mismo protocolo de cifrado fuerte, como el de Signal, y a ser interoperables, siguiendo el modelo de infraestructura compartida de la telefonía móvil. Así cada usuario podría elegir su aplicación y hablar con todos los demás. Él mismo reconoce que políticamente no va a pasar.
¿Por qué, según Pallero, el slop hecho con IA terminará en una corrección?
Javier Pallero se apoya en la adaptación a los estímulos: un estímulo excesivo se vuelve el nuevo baseline y obliga a buscar otro todavía mayor, hasta que la experiencia se vuelve insoportable, como pasó con los banners web. En ese punto, cree, vuelve a haber valor en el alivio. Lo describe como un péndulo que también ve en la política, la comunicación y la estética.
