El 15 de octubre de 2026, la firma de blockchain analysis Allium publicó su informe del tercer trimestre: la oferta de stablecoins cerró septiembre en US$305.000 millones, apenas 0,4 % más que a principios de año, mientras que los pagos crecieron 45 %, hasta US$482.000 millones. La cantidad de pagos subió 71 %, hasta 1.040 millones, y el pago promedio bajó de US$544 a US$462. Según CoinDesk, la comparación del 45 % es contra los mismos nueve meses de 2025.
Comúnmente, cuando hablamos de stablecoins, nos enfocamos en cuánto volumen hay en circulación. Pero este informe mira el fenómeno desde otra perspectiva: la misma cantidad de dólares digitales está cambiando de manos más seguido y en montos más chicos. Esto es compatible con lo que se espera de un medio de pago, más que de un activo para atesoramiento.
Nuestra tesis: en América Latina, las stablecoins se están adoptando como infraestructura invisible para pagos entre empresas y entre países, integrada a herramientas financieras que las empresas ya usan, y no como un producto cripto aparte.
El dato que conviene no olvidar
Las cifras de Allium vienen de un filtro muy exigente. De US$97,9 billones en transferencias brutas de stablecoins, la firma descarta flujos de exchanges, finanzas descentralizadas, infraestructura, operaciones automáticas y emisiones y quemas, y deja solo el 2,5 % como actividad de usuarios finales, unos US$2,4 billones. Los US$482.000 millones en pagos son una parte de esa porción. Además, Tron liquidó dos tercios del valor de los pagos y USDT, de Tether, el 84 %.
Como salvedad, huelga decir que el informe de Allium es global. No separa cuánto de ese crecimiento corresponde a América Latina, por lo que resta saber el impacto específico a nivel regional de esta tendencia.
¿Cómo está la adopción de stablecoins en LATAM?
Las señales en América Latina vienen de empresas e inversores. Hace poco, Jeeves, una plataforma de finanzas corporativas para empresas que operan en varios países, anunció una ronda de US$110 millones liderada por CoinFund. La empresa dice que hace ocho meses su actividad liquidada en stablecoins era prácticamente cero y que hoy corre a un ritmo anualizado de US$1.500 millones. Entre sus clientes en Colombia menciona a Alpina, Addi, Bold y Cabify.
En Brasil, Ruvo levantó US$4,6 millones en una ronda seed liderada por 1Confirmation para su plataforma de pagos transfronterizos con stablecoins, y la argentina Tapi compró Arcus a Mastercard para ampliar su infraestructura de pagos, con México como su mercado principal. A su vez, Yuno anunció una alianza con Cyclops para pagos y liquidaciones en stablecoins.
Con matices, el contexto de inversión pareciera acompañar. Según Crunchbase, las startups latinoamericanas levantaron US$1.300 millones en el tercer trimestre, 26 % más que el año pasado, pero 9 % menos que en el segundo trimestre. Ana Cristina Gadala-Maria, de QED Investors, le dijo a Crunchbase que el interés se concentra en negocios nativos de IA y en infraestructura financiera, «en particular stablecoins y pagos transfronterizos».
El caso bullish para los pagos cripto B2B
Una empresa que cobra en dólares y paga proveedores o sueldos en pesos depende de transferencias bancarias que tardan días y acarrean comisiones altas. La blockchain puede resolver pagos internacionales con agilidad, a cambio de un fee despreciable. Y las stablecoins (criptomonedas cuya valuación está atada a una moneda FIAT) vuelven a la transacción predecible y legible, salvando a los involucrados de las fluctuaciones de otras criptomonedas.
CoinDesk informó que Stripe trabaja con Plasma en tarjetas con saldos en dólares, euros, reales, pesos mexicanos y pesos colombianos junto con stablecoins. Patrick Mollard, CEO de Fipto, le dijo al medio que las empresas «no quieren una infraestructura cripto separada» de sus operaciones financieras.
Hay una lectura más modesta. El capital de riesgo sigue la narrativa del momento, y «stablecoins para pagos BSB» es uno de los más recurrentes. Una ronda grande o una adquisición no son prueba de adopción, sólo prueban que hay inversores dispuestos a apostar a esa narrativa.
Evidencia inconclusa
Tres condiciones deberían darse para que fortalezcamos nuestro caso bullish:
- Allium u otra firma publica deberían publicar cifras de pagos separadas por país o región.
- Las startups liderando esta tendencia deberían informar volumen liquidado en stablecoins en sus próximos anuncios, con una definición transparente y común.
- La regulación debería mantenerse favorable a la liquidación de dólares digitales.
Si la visión bullish se fortalece, la competencia en pagos transfronterizos latinoamericanos ya no va a ser entre bancos, sino entre quién integra mejor las stablecoins sin que el cliente note que las está usando. Quizás el futuro de crypto sea el de una infraestructura invisible, que se integra a productos financieros y ahorra fricciones «under the hood».
